
Mi inicio docente profesionalmente fue en el año 2005 pero, a la edad de 22 años tuve una experiencia en la docencia al impartir clases de Física en un curso propedéutico a aspirantes al nivel superior. En ese entonces tenía dificultad para lograr la atención en mis conversaciones (en mi vida personal), mientras que ante este grupo de jóvenes me encontré con atención e interés a mis palabras y un tiempo y espacio para mis aportaciones, este fue el inicio de la atracción hacia la docencia.
Dieciséis años después al estar frente a grupos de secundaria y bachillerato las circunstancias habían cambiado radicalmente, los alumnos parecían estar interesados en todo excepto en la clase.
Comencé por manifestarles erróneamente que “yo tenía la sartén por el mango”, no faltaron los alumnos que implícitamente me desafiaban en espera de demostrar que ellos eran los dueños de la clase, o aquel alumno que siempre callado y reflexivo pero con la constante sonrisa esbozada en su rostro demostraba que el maestro ya se había perdido en su propia tema, también las preguntas fuera de lugar, haciendo su mayor esfuerzo por distraer el rumbo de la clase.
Además el desconocimiento en el manejo de la tecnología me mantenía en una constante preocupación pensando: descubrirán que la información que les doy tal vez ya es obsoleta, carente, errónea… mi temor constante de estar siempre en desventaja por no manejar la computadora.
La seguridad en mi vocación se desvaneció, pensaba que me había equivocado y la docencia definitivamente no era lo mío.
Hoy comprendo que, como ya lo menciona en el texto que leímos, el maestro José Manuel Steve el maestro se forma prácticamente en un ensayo de prueba y error y recopilando en nuestro caminar profesional las vivencias positivas y acertadas. Hoy puedo decir que:
- El primer paso para tener seguridad y credibilidad frente al grupo es una clase bien preparada con la intención de verter en ella grandes conocimientos acompañados de sencillez.
- Cuando te interesas sinceramente por los intereses personales y educativos de tua alumnos se abre una brecha de comunicación entre el joven y el maestro, las actitudes negativas (manifestación de una problemática personal o familiar) se transforman y lo que transmiten es energía vivificadora para el maestro desde el punto de vista profesional y personal.
- Un buen maestro debe llevar consigo grandes dosis de amor al prójimo.
Hace escasamente 2 días le respondí a un alumno (no aprobado) que me expresaba: Maestra quién como usted que ya aprobó sus materias hace tanto tiempo, ¿ que le puede preocupar? … “Me preocupa y me interesa que tu aprendas porque todas las buenas o malas elecciones de tu vida repercuten también sobre mí porque tu vives en la misma ciudad que yo, el mismo estado, país, continente y habitamos el mismo mundo, si tus actos son malos o buenos tiene un efecto sobre toda la humanidad por lo tanto esforcémonos juntos por mejorar cada día capacitándonos con nuevos y buenos conocimientos para vivir mejor!”

Hola Profe
ResponderEliminarle quedo bien, yo tambien voy a tomar unas fotos